Como crisálida, en junio abandonamos la piel de monstruo y hemos obrado la transformación durante el verano. A punto de encontrarnos en forma de duendes, otro río se abre ante nosotr@s y estamos dispuestos a atravesarlo junt@s, tod@s, ni uno menos.
En la fiesta de despedida nos lo pasamos … mmmmmhhh… ¿cómo decirlo?... ah, sí, “como cochinos en un charco”.