Corría la horchata con fartons y todo el mundo estaba contento, era una despedida sin adios, con hasta luego. Disfrutamos de un delicioso paseíto por el transcurso del curso ;), sin palabras, para qué más. ¡Si acabamos de tener, hace escasamente un mes, dos reuniones de estas sesudas que se montaron los pmamis como los mejores expertos en educación!
Todo era mirar, sentir, (llorar), disfrutar de nuestros chiquis en acción: con el barro, en la clase, de acampada, por el suelo.
¿Por el suelo he dicho? Sí, nos hemos pasado el curso trabajugando en nuestro suelo-pizarra así que, ahora les tocaba a ellos. Les pedí que les dejaran un recadito a sus hij@s, una carta de amor y... mejor me callo y lo véis.
Que durmáis bien. ¿Yo? pffff! no tengo palabras para agradecer esta experiencia.